¡Una experiencia Enkartada!

El viernes pasado nos fuimos de trabajo a Balmaseda. Una de esas sesudas e intensas jornadas de observación/inspiración/reflexión/meditación que tan buenos resultados suelen dar. Aprovechamos que teníamos pendiente de celebrar la comida de Navidad y allá que nos fuimos, dispuestos a mezclar trabajo y placer. ¡Y vaya que si nos salió bien la jugada!.

Y todo porque en la oficina de Enkartur tienen un súper plan para hacer los fines de semana que desde SIMPLE recomendamos vivamente: putxera + visita guiada + risas + poteo + risas + comerse las riquísimas alubias de la putxera + visita al museo “Fábrica de boinas La Encartada” + más risas… Todo, por 25 euros por persona (mínimo grupos de 6).

Así que se nos imaginen ustedes el pasado viernes bien de mañanita desayunando en el “Pintxo y Blanco” (que nosotros en realidad íbamos a tomarnos un café, pero vista la barra no pudimos resistirnos a comer uno -o más- pintxos). Después, una de ir a ver cómo funciona eso de las “putxeras” (un invento de los trabajadores de los ferrocarriles del norte, que utilizaban el vapor de los trenes para calentar la comida). Y allí en medio mitad de la calle empezamos a salivar ante la contemplación de todo lo que iba en crudo al perolo y que tras varias horas de fuego lento, mucho remover y aún más mimo, iba a ser nuestra comida.

De allí nos fuimos al “Museo de Boinas La Encartada”, la antigua fábrica de la que salieron las boinas que taparon las testas de nuestros ancestros. Un “regreso al pasado”, a las cosas bien hechas, a las máquinas centenarias que aún hoy siguen funcionando, a la eficiencia energética, al fundamento. Una muy, muy interesante experiencia a la que siguió una no menos vibrante visita guiada/poteo por Balmaseda (primera villa de Bizkaia), recorriendo todos sus rincones y degustando algunos de los txakolis que producen en la zona, para rematar la jornada metiéndonos entre pecho y espalda las fantásticas alubias “y acompañamiento” que se habían estado haciendo durante todo el día en la putxera. Vamos, muy mal plan.

(Por cierto: de la parte de esta jornada en la que nos dedicamos a trabajar ya os hablaremos otro día. Todavía estamos en fase de sacar conclusiones y ponerlas por escrito)

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