¡Árbol va!

Ha caído. Ya no está. Si, el árbol. Si, ESE árbol. El que iba a durar “muchos años”. Pues no, ya no dura. Ya no está. Fin de la historia. Ya no hay arbolito. Y no, no ha sido una ráfaga de viento descontrolada. Ni fue la ciclogénesis del fin de semana. Ni fueron los operarios que vinieron el lunes a llevarse dos palmeras y tres cipreses que había en la zona (Si, qué pasa… no lo contamos porque nos daba vergüenza, que manda huevos que después de la murga que habíamos dado con el árbol de marras vinieran a llevarse, cuándo y precisamente el lunes, otros árboles del entorno). Pero hoy podemos decir, henchidos y flamencos, que esa amenaza para la seguridad pública, que ese árbol diagonal, que esa distracción de las duras tareas del día a día que tanto cachondeo nos ha proporcionado esta última semana ya no está. Y la responsable ha sido… ¡una excavadora!

Efectivamente: una excavadora. Por que acaban de comenzar las obras de la línea 3 del metro, y es que (así de chulitos somos) ¡NOS VAN A PONER UNA PARADA DE METRO EN LA PUERTA DE LA OFICINA!. Eso si, nos va a tocar esperar todavía un poco (y esto lo sabemos porque ejerciendo de “viejas txotxas” hemos preguntado a uno de los obreros, que nos ha contado algunos pormenores de la obra y nos ha dicho que van a tardar 3 años, pero “que no van a hacer mucho ruido”)

Así que muy bien… Ya nos hemos librado de ese árbol maligno que amenazaba con causar un destrozo y ahora al mirar por la ventana tenemos entretenimiento garantizado -en modo jubilado- controlando la evolución de la obra, el duro trabajo de los operarios de la construcción y asegurándonos, cómo no, de que se cumplen todas las normas de seguridad e higiene en el trabajo. Pueden estar tranquilos estos obreros, que de la que veamos el más mínimo riesgo para su integridad física, ahí estaremos para denunciarlo.

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COMUNICADO OFICIAL

Ante las coñas, cachondeos, comentarios y mofas varias generadas por nuestro post de ayer relativo a lo acontecido como consecuencia de nuestra minuciosa observación del entorno, que nos llevó a constatar que un elemento arbóreo de una de las zonas verdes cercanas a nuestra oficina se encontraba en situación de grave e inminente peligro para la ciudadanía y usuarios varios del entorno de la calle Zumalakarregi (porque también nos preocupan los cánidos que vienen a hacer sus necesidades ante nuestros ojos, en tanto que parientes más o menos lejanos de nuestro querido Barbucci) y tras nuestra consecuente llamada de emergencia a los servicios públicos, en tanto que garantes de la seguridad del pueblo (ellos, no nosotros, que responsables si, somos un rato, pero tampoco es que sea cosa nuestra ponernos aquí a regular el tráfico y talar árboles), su inminente presencia en la zona y su observación del entorno para terminar concluyendo que no había riesgo alguno…

DECLARAMOS,

Primero: que actuamos única y exclusivamente movidos por el bien común. Nuestro afán iba tan sólo encaminado a evitar situaciones de peligro para la integridad física de los seres vivos que habitan o transitan por Bilbao, así como a limitar cualquier tipo de riesgo o caos en la vía pública. Y ejercer nuestra responsabilidad cívica para con nuestros vecinos no nos convierte en “viejas txotxas”, sino que hace de nosotros ciudadanos ejemplares, dignos de elogio.

Segundo: que nuestras cualidades como observadores del entorno no están en entredicho. Como prueba de esta afirmación presentamos una concluyente imagen que sin duda nos exime de ser etiquetados (tal y como hemos tenido que escuchar en las últimas horas) como “alarmistas”, “exagerados”, “personajes”, etc. Cualquiera que analice la imagen adjunta (extraída de Google Maps) observará que el árbol causante de nuestra alarma está hoy, efectivamente, notablemente inclinado con respecto a su posición en la pasada primavera, que daba gusto verlo tan verde, frondoso y sobre todo, con tan digna verticalidad para con el suelo.

Tercero: que ya está bien de tanto cachondeíto y que ya llegará la ciclogénesis explosiva esta del fin de semana, con sus vientos de 150 km por hora, y que ya veremos ya, qué pasa con el arbolito este de marras, y si “dura muchos años” o si se lo lleva el viento (como a María Sarmiento)

En Bilbao, a 26 de febrero de 2010
SIMPLE Comunicación

La hemos liado (otra vez)

Pero que quede claro que ha sido SIMPLEmente por responsabilidad para con las personas que transitan por esta zona de Bilbao.

Resulta “de que” admirando las vistas por la ventana, nuestra experta peluquera “Guapa, ahora y siempre” se ha “dado cuenta” de que uno de los árboles que hay aquí en la curva de Zumalakarregi estaba “mucho” más inclinado que otros días, con lo que a nada que viniera una racha de viento “como las de esta noche” lo iba a tirar. No contenta con su propia deducción ha pedido la opinión al resto de quienes nos encontrábamos presentes en la oficina, que no hemos dudado en coincidir plenamente en que el árbol está “muuuucho más caído”.

Así que hemos hecho lo que había que hacer: dar aviso para evitar un accidente (Si, muy cívicos somos). Claro que después nos han asaltado las dudas: “bueno, en realidad ese árbol siempre ha estado un poco inclinado”, “oye, ¿tú crees que está diferente que otros días?”… y la respuesta era “si… no… bueno, no sé”… Pero ya era tarde y los bomberos estaban en camino.

Algo que tenemos que reconocer y felicitarnos por ello, que cinco minutos después ya estaba aquí un camión de bomberos, del que se han apeado seis miembros del cuerpo (pero ninguno que nos haya alegrado la vista, eso sí, ahí hay un elemento en el que tenemos que mejorar). Han realizado una comprobación ocular del entorno vegetal de la zona, uno de ellos ha aliviado la vejiga (¡!), y… han decidido que aquí árbol en riesgo de caer, ninguno.