Admitámoslo

Los propósitos de año nuevo están para incumplirlos. No hay nada que podamos hacer al respecto. Entre otras muchas cosas queríamos postear con orden y fundamento, pero no nos da. Unas veces porque estamos a tope de curro, pero otras (y últimamente la mayoría de las veces) por pura vagancia. Admitámoslo.

Pero tras este “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” (y en viernes nada menos), prometemos volver el lunes con más ganas, más fundamento e igual de poco que contar. Merci por estar ahí!

Si, somos SIMPLEs

Y en ocasiones cometemos errores. Como subir a una plataforma una versión de un vídeo que no es la definitiva. Esa versión que tiene esa peaaaazo falta de ortografía y ese plano que no va ahí, y ese rótulo que aparece donde no le toca. Y ese vídeo es el que posteamos ayer. Pero no pasa nada. Traaanquilidad, que es viernes. Se borra (ya está borrado), se sube la versión “calité 100%” (ya está subido), y aquí paz y después gloria.

Y si eso el lunes, ya volvemos a cagarla otro poquito…

Mayo es mucho mayo…

Lo sabemos: tenemos el blog abandonado. Pero es que mayo suele ser un mes intenso por estos lares (afortunadamente). Y este año abril también lo ha sido (muy afortunadamente). Así que el blog queda a la cola de nuestro “to-do” diario, y rara vez llegamos a ese punto del orden del día, las cosas como son.

Pero para que veas que no estamos mano sobre mano, ahí va uno de los vídeos que hemos hecho para promocionar las excelencias de Enkarterri, esa tierra incógnita para muchos que tenemos aquí al lado. (Que por cierto, aún conociéndola vaya sorpresas nos ha dado mientras hemos estado de rodaje, pero eso en un post más largo, que la cosa requiere mucha más literatura).

Nota: ¿Quién dijo que trabajar con niños es difícil? Sólo se requiere una familia estupenda y genéticamente bendecida a los que quedar eteeeeeernamente agradecidos!!!!

Los detalles importan

Atención al ejemplo: una SIMPLE coma puede distinguir la antropofagia de una cortés invitación. Ergo…, ¿qué no puede pasar con cada cosa que decimos (o callamos) o que escribimos? Precisamente es por ello que hay personas en el planeta que (aún a riesgo de ser etiquetadas de pedantes y tocapelotas) dan importancia a los detalles. Personas que dan valor a cómo se dicen las cosas, a que el mensaje sea lo más cerrado posible, personas que necesitan evitar en la medida de lo posible el equívoco.

Y en esta oficina tenemos gente “de esa”. Pero también “de la otra”. De las que tienen las cosas muy claras en su cabeza pero son un misterio para el resto de la humanidad. De las que no entienden el por qué de ese afán por lo concreto. De las que consideran una pérdida de tiempo “atascarse” en una “minucia” para poder seguir adelante. De las que como tienen claro que nunca se cenarían al abuelo, creen que poner o dejar de poner la coma es una chorrada, y que todo el mundo va a entender lo que ellos quieren decir, así, como por arte de magia.

Así que hay días en los que esta oficina es un polvorín. Hay días en los que unos y otros matarían a la parte contraria. Hay días en los que es imposible entenderse. Y cuando esto pasa un lunes a primera hora, mal asunto…

¡Chim-pón!

Con redoble terminamos esta semana intensa de los B Awards. Todavía quedan actividades y va a seguir el trabajo, pero lo gordo ha pasado, hemos sobrevivido, y la criatura ha salido de lo más guapa. El lunes volveremos a la normalidad, a ponernos al día con todas las cosas que ha habido que posponer, al ritmo habitual de trabajo. Y estaremos encantados de hacerlo, pero sin duda, recordaremos siempre estos días.

Por cierto: el vídeo más feo no podían haberlo hecho, ¿no?…