Manchester 2 – Athletic Club 3

“Que no somos de aquí, que somos de Bilbao, por eso llevamos, txapela a medio lau…”

En esta oficina no somos particularmente futboleros (los hay incluso que no son en absoluto futboleros) pero… ¡cómo resistir el orgullo después de lo de ayer!. Así que hoy el post va por ellos, por lo bien que nos lo hicieron pasar anoche. Aupa Athletic!!!

(Foto Peña Mr. Pentland Athletic Club Bilbao – London UK)

¡Ikea construye casas prefabricadas!

Este fin de semana hemos leído en varias publicaciones que Ikea había presentado en el Portland Home & Garden Show una casa prefabricada, de esas al estilo americano por el que tu casa llega en camión partida en dos, juntan las dos mitades de casa con pegamento y clavos (suponemos), y… ¡tachan!, ya tienes casa (por lo menos hasta que el próximo tornado pasa por la zona).

Y allá que veníamos nosotros emocionados a contarte que Ikea se lanzaba a la construcción de casas prefabricadas y resulta que, tras indagar un poco descubrimos que… ¡Ikea lleva años haciendo casas prefabricadas!

Bo Klok se llama el invento, un sistema do construcción modular diseñado para salir barato-barato, de momento sólo a la venta en Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Alemania y Gran Bretaña. Parece ser que el asunto consiste en construir bloques de apartamentos (cada uno viene con su manzano de serie) y que cuidan también que el entorno sea acorde con la filosofía Ikea. Y no te lo pierdas, que ellos eligen, según criterios de ingresos económicos y tipo de familia (miediiitooo), quién puede comprar estas casas y quien no. Pero como bonito, parece de lo más bonito. ¿Que no?…

Zorionak Casete!!!

Vale, que tu decías “cinta”. Pero si llegamos a poner cinta en el título del post no te enteras de lo que hablamos, y de esta forma tu cerebro ha entrado en modo “retro” en cerocomados segundos y ya te están viniendo un montón de recuerdos a la memoria. ¿A que si?

Y es que hoy leemos (merci por el link) que las cintas están de aniversario. Concretamente hace 50 años que se empezaron a comercializar, parece ser. Y ha sido leerlo y entrarnos un respeto muuuuyyyy grande por aquellas cajitas plásticas que tan buenos ratos nos hicieron pasar, aunque ahora las hayamos relegado al más despreciable olvido. Y es que, ¿quién no recuerda alguna de aquellas cintas como auténticos tesoros que se escuchaban una y otra vez, que te acompañaban en tus mejores momentos?. Qué bonito lo de la “cara a” y la “cara b”; qué bonito lo del “rec” y el “pause”; qué bonito lo de escuchar la radio con todos los sentidos puestos para ver si pillabas esa canción que tanto te gustaba; qué bonito eso de ir compilando tus canciones favoritas; qué bonito lo del “wronch” que inevitablemente se escuchaba cada vez que le dabas a grabar (independientemente de tu destreza para simultanear el “pause”); qué bonito la agilidad de muñeca que desarrollabas cuando agarrabas el bic para rebobinar sin gastar las pilas; qué bonito lo de aprender a arreglarlas con celo el día que (oh, tragedia) se te quedaba enganchada; qué bonito lo de tener una colección reducida de canciones favoritas (todas requetesabidas y requetescuchadas); qué bonito lo de crear una cinta nueva con las mejores para llevártela a aquella fiesta o aquella futura escapada de fin de semana; qué bonito lo de buscarlas un título que resumiese su esencia; qué bonito el esmerarte con la letra al rellenar el contenido (en aquella cartulina asquerosa en la que siempre se corría la tinta del bolígrafo) y qué bonito el ritual final de poner la pegatina en cada cara (dichosa pegatina demasiado alargada que siiiieeempre se arrugaba); qué bonitas las TDK transparentes, tan modernas ellas; qué bonito lo de romper la pestañita aquella cuando ya habías alcanzado la excelencia y aquella cinta no había quien la mejorase; qué bonito descubrir que si le ponías un celo al hueco podías volver a grabar esa cinta cuando ya te habías aburrido de ella (y qué poco bonito que tus hermanos descubrieran que podían hacer eso mismo con tus cintas); qué bonita la emoción y el mimo cuando grababas una cinta para alguien (emoción multiplicada exponencialmente cuando el destinatario era ese “otro” alguien)…

Ay… ¡qué bonito!

¡Una experiencia Enkartada!

El viernes pasado nos fuimos de trabajo a Balmaseda. Una de esas sesudas e intensas jornadas de observación/inspiración/reflexión/meditación que tan buenos resultados suelen dar. Aprovechamos que teníamos pendiente de celebrar la comida de Navidad y allá que nos fuimos, dispuestos a mezclar trabajo y placer. ¡Y vaya que si nos salió bien la jugada!.

Y todo porque en la oficina de Enkartur tienen un súper plan para hacer los fines de semana que desde SIMPLE recomendamos vivamente: putxera + visita guiada + risas + poteo + risas + comerse las riquísimas alubias de la putxera + visita al museo “Fábrica de boinas La Encartada” + más risas… Todo, por 25 euros por persona (mínimo grupos de 6).

Así que se nos imaginen ustedes el pasado viernes bien de mañanita desayunando en el “Pintxo y Blanco” (que nosotros en realidad íbamos a tomarnos un café, pero vista la barra no pudimos resistirnos a comer uno -o más- pintxos). Después, una de ir a ver cómo funciona eso de las “putxeras” (un invento de los trabajadores de los ferrocarriles del norte, que utilizaban el vapor de los trenes para calentar la comida). Y allí en medio mitad de la calle empezamos a salivar ante la contemplación de todo lo que iba en crudo al perolo y que tras varias horas de fuego lento, mucho remover y aún más mimo, iba a ser nuestra comida.

De allí nos fuimos al “Museo de Boinas La Encartada”, la antigua fábrica de la que salieron las boinas que taparon las testas de nuestros ancestros. Un “regreso al pasado”, a las cosas bien hechas, a las máquinas centenarias que aún hoy siguen funcionando, a la eficiencia energética, al fundamento. Una muy, muy interesante experiencia a la que siguió una no menos vibrante visita guiada/poteo por Balmaseda (primera villa de Bizkaia), recorriendo todos sus rincones y degustando algunos de los txakolis que producen en la zona, para rematar la jornada metiéndonos entre pecho y espalda las fantásticas alubias “y acompañamiento” que se habían estado haciendo durante todo el día en la putxera. Vamos, muy mal plan.

(Por cierto: de la parte de esta jornada en la que nos dedicamos a trabajar ya os hablaremos otro día. Todavía estamos en fase de sacar conclusiones y ponerlas por escrito)

Temas pendientes

Organizar el cableado de esta oficina es una de esas asignaturas perpetuamente pendientes que nunca se llega a culminar. Total, que tenemos un montón de cables que nadie sabe muy bien a qué aparatos están unidos, torcidos, retorcidos, sucios, excesivamente largos, enganchados unos a otros,… una cosas de lo más minimal y divino de ver, vamos.

Pero ideas para organizarlos y sistemas de clasificación tenemos ya muchos en mente, eh?. Que una cosa es que no lo hagamos, y otra muy distinta es que no pensemos en ello. Y por molar, nos mola el tema este de las chapitas de la foto. Y nos pondríamos inmediatamente a la tarea si las tuviésemos, pero el problema es que no sabemos de dónde sacamos la foto, y claro, ahora ponerse a buscar…

Feo, pero apañau

Necesitamos uno de estos Glass Holder Necklace. Que no hay por dónde cogerlos, que no hay estilo ni saber estar que te haga parecer cool si lo llevas encima, que te garantiza hacer el ridículo estés donde estés, que… Pero que oye, que para lo que son, sirven.

Y es que después de un finde festivalero del que nos estamos todavía reponiendo, ayer casi morimos de gozo con Arcade Fire en la explanada del Guggenheim. Gora este Bilbao moderno nuestro dónde cada día hay algo fantástico y estupendo going on! Ay, bochito querido, quién nos lo iba a decir hace unos añitos. Sí, lo admitimos: tenemos ya una edad y entre canción y canción ayer nos dio por la nostalgia y por contar historias en modo amama de cuando en aquel mismo sitio no había nada más que campas, y el tren nos dejaba en La Naja, y la ría apestaba, y… Es que uno miraba alrededor, y veía el Museo, y la Torre Iberdrola, y el parque, y el Paraninfo de la UPV, y el ambiente, y la música… y alcanzaba un punto cuasi orgásmico de orgullo y satisfacción al saberse en casa.

Superado este arranque patrio, volvemos al Glass Holder Necklace. Que sí, que en un sitio con tanta gente no se pueden dar vasos de cristal, pero es que la cerveza en vaso de plástico no sabe igual, primero te deja los dedos helados y luego se recalienta, termina por rajarse y te va goteando hasta que terminas hundido, mojas al vecino cuando en un arranque haces un quiebro a lo Bisbal… Así que, visto que ya nos sisan con los tickets (que hay que comprar en múltiplos de 4 pero una cerveza cuesta 3, aunque luego “te devuelven lo sobrante al final del concierto”… si es que estás dispuesto a esperar una cola del infierno) pues oye, que vendan también de estos chirimbolos que alguno fijo que pica.

Y para terminar: una de Arcade Fire en Bilbao!
¡Ole, Ole, y Ole!