A puntito de homicidiar…

Si suena el teléfono una vez más y es una llamada de Vodafone, Movistar o similares aquí se monta la de San Quintín!!! Si, porque todos y todas en la oficina ya están hartos de recibir llamadas de esas compañías.

Y es que… ¿quién fue el genio que inventó el telemarketing?. Porque da lo mismo cuantas veces les digas que no te interesa, al de una semana ¡vuelven a llamar para lo mismo!. Y tú, haciendo uso de la educación esa que tus padres trabajaron tan duro para inculcarte dices: “si, perfecto, pero ya dijimos la semana pasada que no, y quisiera recordarle que ya dejé constancia de que no quiero que se me hagan este tipo de llamadas comerciales” y sin inmutarse te dicen “ah, de acuerdo”, en un tono que te hace tener la certeza y la convicción de que están apuntando muy afanosos que a ti tienen que dejarte tranquilito. (Modo irónico “on”)

Total, que al final esas compañías que tanto dinero se gastan en marketing consiguen que uno las odie hasta el infinito y más allá, y si sigues de cliente con alguna es únicamente porque estás atado vía contrato o porque no te queda otra. Pero ellos no lo saben, porque claro… no hay departamento oportuno donde hacer constar tu queja al respecto (casualmente). Eso si, siempre nos quedará la opción del berrinche-post.

Reales bodorrios

En estos instantes Willy y Kate (a estas alturas ya son colegas) estarán a puntito de darse el “si quiero”. Porca miseria que lo hagan en viernes y nos priven de poder festejarlo como estas cosas merecen (por más que los británicos estén encantados con el “day off” que les ha caído de la nada). Pero no vamos a desesperar, todavía hay esperanza: Harry sigue soltero. Pero el bodorrio en sábado, please.

No es optativo

Lo sabemos: hace calor. Mucho. Pero no te quites la camiseta. Ir vestido no es optativo (a no ser que estés en la playa o en la punta del monte). Esto es Bilbao, no Benidorm (con todo el respeto para Benidorm y sus muy seguras bondades). Aquí la gente salimos a la calle vestidos, en la mayoría de los casos incluso bien vestidos, aunque hay notables (y lamentablemente cada vez más abundantes) excepciones. Pero eso no exime a nadie. Insistimos: ir vestido no es optativo.

Todo esto viene a colación de la espeluznante estampa que contemplamos ayer a eso de las 15.00 horas en los alrededores del ayuntamiento: cruzar el puente a la carrera nos dió para ver, en ambas márgenes de la ría, a personas semidesnudas. De ambos sexos, varias edades, realizando diversas actividades,… ¡sin camiseta!. Y no. No nos gusta. Nos repele. Nos espanta. No lo queremos. Somos modernos y huimos de convencionalismos, pero esto pasa de la raya. No. No, y no.

Porque vamos a ver, chavalote de estupendo torso que ayer corrías por el Campo Volantín en pantalón deportivo corto (muy corto): ¿dónde te dejaste la camiseta?… Si hacía demasiado calor para llevarla, probablemente hacía demasiado calor para correr. Y no queremos que sufras un colapso. Así que a partir de hoy, si hace tanto calor como para que te sobre la camiseta, es mejor que pospongas tu entrenamiento. Vete de cañas, como hacemos el resto. El universo puede vivir sin ver tus sudorosos pectorales.

Y qué decirle a la señora que paseaba… ¡en traje de baño y bermudas! por la zona de las torres Izozaki. Aquí el ayuntamiento dedicando esfuerzos y un dineral en dejarlo todo bonito y estupendo, en presentar su candidatura a Capital Mundial del Diseño 2014 y va ella y se va de paseo como quien está de camping. Y no. No es fundamento. Estimada Señora: envidiamos tu fuerza de voluntad para salir a andar después de comer bajo ese sol inclemente, admiramos tu afán por conseguir cuanto antes un bonito bronceado, nos encanta que disfrutes de las vistas y el paseo, pero deja que los demás también lo hagamos. Gracias.

Y por último, pero no menos grave, veinteañera en bicicleta divina yencantadadeconocerte con sujetador deportivo-glamouroso: vale que estás en plena forma física, vale que rebosas lozanía, vale que luces cantidad, pero no. No. En la intro de verano azul, con más calor, llevaban las camisetas puestas. Y era por algo. Así que medítalo.

En la confianza de que este post nuestro sacuda las conciencias de, por lo menos, algún exhibicionista urbano, nos despedimos insistiendo en que… ¡NO ES OPTATIVO!

Feísmo a la enésima

Feo, si: el jersey. Y los colores. Y la idea (¿a quién hay que matar?). Pero… ¿y ese look capilar?, ¿y la raya-inicio de calvicie?, ¿y esas puntas recogidas hacia el interior?, ¿y esa barba sombreada?, ¿y esas cejas?, ¿y la pose?, ¿y la escalera?, ¿y esa mirada de “peromiraquéguapoestoyconeljerselequemehatejidomiabuela”?.

Dantesco. Pavoroso. Abominable. Escalofriante. Siniestro. Atroz. Estremecedor. Excesivo. Abyecto. Sádico. Ignominioso. Repugnante. Desmedido. Inaudito. Infame. Pérfido. Siniestro… Feísmo 100%

El imbécil de la semana

Tiene mérito encontrar al imbécil de la semana un lunes antes de las ocho de la mañana, pero hay veces en las que el destino confabula para que pasen estas cosas. Y es que hoy nos hemos topado (después de dar muchas vueltas para aparcar, ya apuntito de desesperar) con un espécimen de esos que encuentran un hueco en el que cabrían dos coches y aparcan en el medio mitad. ¡Argh!… Raza de gentes egoístas y maleducadas que sólo piensan en si mismos, ¡os nominamos para abandonar el planeta!

Pero si, de esos hay muchos y el premio del “imbécil de la semana” no se consigue por tan poquita cosa (lamentablemente). Pero es que resulta que el muy personaje, según se ha bajado del coche… ¡ha tirado unos papeles al suelo! ¡Argh!… Raza de gentes cochinas y marranas, ¡os nominamos para abandonar el planeta!.

Aderecemos todo ello con pinta de mala bestia, matón de la clase, tontodelculo, lo agitamos y… ¡ya tenemos ganador!. Le hubiéramos hecho la foto al personaje en cuestión, pero apreciamos nuestra integridad física seguramente en más de lo que merece, así que confórmate con una imagen de su bólido (y de su hazaña solidaria del día) y ya si eso te haces una idea…

Cuatro esquinitas…

…tiene mi cama. Cuatro angelitos me la guardan. Pero claro, eso era antes de los móviles modernos estos llenos de botones que nadie necesitábamos en un teléfono pero que ahora todos tenemos (o estamos en camino de tenerlos). Y es que esto de las esquinas viene a cuento de que vía geolocalizador del móvil ya puedes contar al mundo dónde estás a cada momento, gracias a Foursquare. La filosofía es que tu haces una escapadita para tomarte un café a media mañana en la Plaza Nueva y le cuentas a tus contactos dónde estás (e incluso les recomiendas tu pintxo favorito), para que quien esté cerca se pueda arrimar (a joderte tu momento de paz y relajo al solito primaveral). Pero eso no es todo, que por decir dónde estás… ¡¡¡te dan puntos para ascender en el ranking social de las cuatroesquinas!!! (O nosotros nos hemos vuelto gilipollas, o esto de los puntos no lo pillamos)

Supuestamente Foursquare es la red social que va a petar en breve, y todos vamos a apuntarnos y vamos a aceptar que una empresa controle nuestros recorridos, donde tomamos café, dónde compramos las bragas o si comemos a las 13.00 horas o a las 16.00, en tu casa o en la mía. Pero claro, si nos llegan a decir hace unos años que íbamos a tener este enganchón tan tonto con el Facebook o con el Twitter, o que íbamos a transigir con que se hicieran con nuestras fotos de familia y de las farras de cuadrilla, o que les íbamos a dejar saber lo que opinamos sobre esto y aquello, seguro que más de uno diría: yo no, ¡nunca!

Y por si estás pensando que la estulticia humana no conoce límite (que no seremos nosotros los que te llevemos la contraria a este respecto) que sepas que hay otra “red social” por ahí campando, más alucinante todavía: se llama Miso y sirve para que le cuentes al mundo… ¡lo que estás viendo en la tele!

Vamos, que lo de decir que ves los documentales de la 2 de viva voz ya no se estila, y ahora hay que hacerlo vía móvil. Y estos también te dan puntos por compartir con el mundo que las Redes de Punset cada día amplían un poco más tus horizontes, cuando en realidad lo que te pone es I love Scassi.

Pero conste en acta que no hemos probado todavía ninguna de estas “herramientas” ¿eh?, que lo mismo un día nos apuntamos y somos los más fanáticos del asunto…

Otro mix imposible

Si el otro día te hablamos de un mix que no nos gustaba, hoy posteamos sobre otro que tampoco. No llegamos a entender qué ha llevado ni a uno ni a los otros a juntar esfuerzos para hacer estas botas. Porque vamos a ver Gaultier, si tu solito haces ropa molona, ¿para qué te juntas con nadie?. Y vosotros, si, si… vosotros, los de Dr. Martens: ¿con lo bonitas que son vuestras botas tal cual, para qué las tocáis? Oooohhhh….

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