Bye, Bye, Barbucci!

Se nos marcha. Vuelve a sus orígenes. El cánido mediterráneo nos abandona para volver a casa cargado de proyectos, planes y nuevas ilusiones. Y nos deja tristes-tristes y solos-solos. Vamos a notar una gran vacío en su rincón, aunque nos alegramos de saberle libre de dolores reumáticos causados por el frío, la lluvia y el viento (que hoy parecen cosa del pasado, pero que sin duda van a volver). Nos alegramos de saberle feliz, rodeado de la familia, a la carrera, brincando y saltando (cual Copito de Nieve, la cabritilla de Heidi). Aunque lo dicho, nos va a costar entrar en la oficina y no verle en su rincón.

We already miss you Barbucci!

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Posteamos, luego existimos

Hoy me toca a mi postear, porque andan reunidos, activos y de lo más ocupados, pero no quieren que pase otro día más sin subir algo al blog (pobres… todavía tienen ilusión por ser fieles a los propósitos de año nuevo). Así que han decidido jorobar mi plácido sueño y encargarme que me cibercomunique y os cuente algo. (Ni que los perros tuviésemos una increíble vida interior como para andar posteando todo el día)

Pero bueno, en vista de que son gente maja, que me tratan bien, me hacen mimos, y me dejan tranquilo en primera línea de radiador, estoy dispuesto a hacer un esfuerzo… Claro que lo dicho: hoy no tengo nada que contar. Así que me voy a tirar a lo fácil y voy a linkaros un vídeo muy bonito, muy bonito, muy bonito, muy interesante, muy interesante, muy interesante…

Es la primera parte de la charla que dio el pasado 29 de noviembre en Bilbao Tony Chambers, director de la prestigiosa Wallpaper, en el marco de la presentación de los premios de diseño B AWARDS. Y por si te quedas con ganas y quieres más, puedes ver la segunda parte (y otras cosas) en el canal de Vimeo del Festival.

Y por si no tienes ni idea de qué va todo esto de los B AWARDS y quieres saber, tranquilidad…, que Philippe Starck te lo explica claro, clarito.

Propuesta

Hello mundo!
Un día más en la oficina, y vaya usted a saber quién viene hoy por estos lares. Y es que esta oficina es últimamente un no parar de gente que viene y va. Y claro, yo defiendo mi rincón, y me asusto (es que dejan entrar a cualquiera), y ladro, y mi mare me mira mal y a veces hasta me amenaza con una revista enrollada que tiene expresamente dispuesta para atizarme en estos casos y…

Pero no es justo. Por que hay gente que cuando entra me mira mal, que yo lo noto (que para eso soy un perro listo). Y entonces no puedo evitarlo y digo… ¡pero tú de qué vas viniendo a mi rincón a jorobar! (Y ahí es cuando interviene mi mare con la revista y ya se lía la cosa) Que yo nunca he mordido a nadie, eh?, que sólo hago ruido, pero oye… que no me siento respaldado en mi defensa del rincón.

Así que desde el ciberespacio hoy voy a pedir solemnemente que pongan este cartel bien grande en la entrada de la ofi, para que quien venga sepa que si SIMPLE les mola, BARBUCCI es parte del lote, y toca si no quererme, por lo menos no tocarme la moral. He dicho. En Bilbao, a 13 de enero de 2011.

Conste que no prometo volver…

No sé si hoy es un buen día para regresar de mi rincón al cibermundo, pero qué le vamos a hacer, es precisamente hoy cuando me apetece hacerlo. Mucho tiempo sin pasarme por aquí… Y veo que esta gente de la oficina también hace tiempo que no da señales de vida en el blog. Pero eso si, doy fe que no ha sido por vagancia: esta oficina es ahora un no parar, un cerrar un proyecto para meterse de cabeza en el siguiente. Así que los chiquillos tienen excusa.

Yo aquí sigo, en mi rincón, vuelta y vuelta. Últimamente con más frío del que me gustaría, aunque me dejan arrimarme a la estufa. Como siempre, me hago el dormido, pero les vigilo. Y veo cosas raras. Muy raras: veo guías en alemán, francés o catalán, veo viajes a Nueva York, a Barcelona, a París, o a Copenhague, veo jornadas, hombres, mujeres e intersexos, veo festivales, veo diseño, veo nuevos carteles que hay que maquetar, veo vídeos que hay que editar, veo notas de prensa, hoteles, cocineros, veo libros, veo charlas, veo camisetas, veo eventos, veo gente nueva en la oficina que vienen a colaborar con nosotros, cada uno poniendo lo mejor de si mismo. Y hablando de “nuevos”, me consta que hay por ahí una nueva personita, pero a esa no la veo, ni la he visto, porque nadie ha venido a traerla (se aprecia la ironía en esta última frase, ¿no?)

En fin. Que ya se me va terminando el arranque bloguero por hoy… Vuelvo a la dulce placidez de mi rincón, y no prometo volver mañana. O quizá si, quién sabe…

Que ustedes disfruten del frío y lluvioso día. Saludos desde el perromundo.

SIMPLE vs Burocracia

En la oficina están hoy de celebración, y es que después de un año peleándose con la burocracia, después de un año de luchar contra el sistema, después de un año de “no es posible”, después de un año de llamadas a centros de atención telefónica, de gritos, de faxes, de desesperación, de rellamadas, de mails, de rellenar formularios… se han salido con la suya.

Básicamente, el asunto es el siguiente (o así me ha llegado a mi rincón): en esta oficina reinaba el caos hasta que la Rotenmeyer vino a poner orden. Descubrió que las facturas no estaban perfecta y sistemáticamente ordenadas por orden alfabético/cronológico/cromático/semántico y casi le dio un telele (es que ella es muy suya y bastante maniática). Así que se puso a la tarea (y puso a todos los demás a ella, claro): había que encontrar tooooodas las facturas del proveedor “x” desde tiempos inmemoriales hasta hoy. Peeero (a estas alturas de mi vida canina ya me he dado cuenta de que siempre hay un “pero” de estos) resulta que en algún momento, por algún motivo, la ficha de cliente había cambiado y no se podían conseguir las facturas anteriores a la fecha “y”.

Y ya se sabe cómo son las grandes empresas, con sus sistemas, sus métodos, sus mecánicas y sus procedimientos. Claro que desconocen la capacidad de SIMPLE para dar la murga. Por que vale, si… había que haber guardado las facturas y tienen razón que al hacer el cambio de nombre ya avisaron que “en el plazo de dos meses esta información no estará disponible” pero en esta oficina eso no es razón suficiente para que, dignos como ellos solos, pidan, pidan, pidan y pidan… hasta que lo consiguen.

Así que hoy quiero dedicar este post a toda esa gente que de pronto se ha encontrado con una petición “diferente”. Una de esas que nadie hace. Que se sale de todos los estándares. Una que tampoco es que sea taaan complicado resolver, pero que como habitualmente no se presenta, no tiene un procedimiento establecido para llevarla a cabo. Si, dedicado a todos los que han padecido alguna vez la SIMPLE intensidad. Que sepan que, por lo menos, saben ser agradecidos…

Mi primo el Xixet

Hoy he recibido noticias de mi primo “el Xixo” (así es como se escribe en valencià, pero se dice Chicho). El pobre me cuenta que ha pasado unos días muy duros, y es que a su mare se le ha ocurrido hacer prácticas de peluquería canina con él.

Me cuenta que todo empezó como una “prueba”. Que a su mare un proveedor le regaló unos tintes “que se iban” y que allá se puso ella toda afanosa a cambiarle el look al pobre (claaaro, para qué se iba a teñir ella el pelo, teniendo un pobre animal con el que experimentar) y que empezaron con el color rosa. Por si esto sólo no fuera suficientemente dramático, el bote de tinte se les terminó a mitad de perro, así que (¡para qué parar!), decidieron pintar la otra mitad de mi pobre primo en tonos morados… ¿El resultado? Este:

Pobre primo mío… ¡pero si hasta mira a cámara y sonríe!, con esa pinta de perro víctima de forofo a muerte del Barça. En fin… Menos mal que me cuenta que ya ha pasado todo, que se le ha ido el tinte y ha recuperado su habitual tono “blanco hueso” y que ha superado las mofas y las risas que todos hacían al verle… Un santo el Xixet, un santo.

Y parece ser que mi tía se arrepiente e incluso ha dicho que “esas frikadas para los americanos”, pero lo cierto es que yo me he quedado preocupado (si hacen esto con el Xixet, que es el perro más respetado de la familia, ¡a qué no se atreverían conmigo!). Así que cuando vaya a casa de vacaciones no me voy fiar nada de ella cuando me dejen a su cargo. Claro que lo peor es saber que comparte carga genética con mi mare. Pero yo estoy ya alerta, y de la que las vea que se me arriman con un bote de pintura, emigro. Palabra de Barbucci.

Los esquiadores pitufos vascos (van a Valdezcaray)

SIMPLE COMUNICACIÓN - POLAROID BARBUCCIEl viernes fue un día muy raro en esta oficina. No sé si fue cosa de la luna, de la ciclogénesis que se acercaba o de qué, pero fue un día raro, raro, raro (¡pero si hasta el panadero les preguntó a ver dónde compran “esos tripis tan buenos”!). Y por si a esta gente les faltaran argumentos para encontrar y provocar rarezas, cayeron en las redes de una eficaz red comercial de venta de cómic puerta a puerta: “hola, somos gente del barrio que hacemos un cómic y las empresas de la zona nos lo suelen comprar”,… “son los pitufos vascos”,… “que mira que llevan boina”,…

Está claro que no iban a resistirse ante semejante oferta, así que, euro mediante, se hicieron con la obra que a continuación se reproduce (sin ánimo de infringir copyrigth alguno). Ni qué decir tiene que quedaron epatados, y a la espera del próximo número.