Es, pero no existe

Cójase la nariz de Tomomi Itano, los ojos de Atsuko Maeda, la boca de Mariko Shinoda, el cuerpo y la melena de Yuko Oshima, el tipín de Minami Takahashi, las cejas de Mayu Watanabe y la voz de Yukari Sasaki. Se introduce en la coctelera, se agita y… ¡Taaaachaaan!, ya tiene usted a Aimi Eguchi. Integrante del grupo musical AKB48, protagonista de anuncios de gominolas y portadas de revista… que no existe. Y es que Aimi es en realidad un invento creado por ordenador.

Que si, que si… Que seguro que lo leíste el otro día en el periódico (e incluso nos apostamos algo a que ha salido en los telediarios), pero nosotros lo hemos escuchado en la radio esta mañana. Y hemos quedado epatados. Porque los japoneses tienden a impresionarnos en general, pero hay días en los que se superan. Y lo del grupo pop ídolo de masas, del que forman parte ¡61 chicas!, divididas en varios equipos, nos ha llegado al alma, que ríete tú de inventos de productores como las Spice Girls, los Monkees, o Milli Vanilli.

Pero a lo que vamos, tuerto: que la chiquilla esta es una creación de ordenador. (Como si sus “amigas” humanas no fueran suficientemente “virtuales”). Creada para un anuncio de gominolas de la casa Ezaki Glico (a quienes estamos muy agradecidos por el invento de las galletas Mikado) cogiendo esto y aquello de otras de las integrantes del grupo. ¿Que quieres verlo?… Ahí va:

Y por si todavía el cuerpo te acepta una dosis más alta de almíbar vía pop infantil-comercial-japones, atención al colorista vídeo cargado de múltiples mozas en bikini y looks retro, precedido de un minuto de Lolitismo que no entendemos que pinta ahí, pero que ahí está.

Llueve

Seguimos impactados por lo climatológico. Después de padecer ayer los horrores de las altísimas temperaturas más propias de la superficie solar que de la costa cantábrica, hoy es el cielo plomizo y la amenaza de que el mismo se desplome sobre nosotros en cualquier momento lo que nos tiene acojonados (¡Por Tutatis!). Así que, previsores, nos hemos puesto a buscar otro elemento que nos haga más fácil la supervivencia en esta jornada. Y hete ahí que hemos dado con esto:

Dualbrella se llama el “invento”, y lo hemos encontrado en Hammacher Schlemmer, la misma web en la que encontramos ayer el collar/hielera. Una web que se define así: “Offering the Best, the Only, and the Unexpected for 163 years”. Y damos fe. Ríete tú de la teletienda. No sabemos cómo andas de tiempo, pero a nosotros ya nos ha dado unos buenos ratitos…

Hace calor

Hace mucho calor. Y más que va a hacer. Y como en la oficina no tenemos aire acondicionado estamos buscando alternativas que nos mantengan frescos. Y así hemos dado con el “Personal Cooling Collar”. Un cacharro que parece ser lo mismo que uno de esos bloques que llenas de agua y congelas para llevarte en la neverita unas latas a la playa, pero en versión collar. En versión “Gadget”. En versión “Borrego, abona 40$ al pasar por caja”.

Lo malo es que hace calor. Mucho. Tanto que hasta parece una buena idea esto del collar. Aunque sabemos que no. Pero tenemos que admitir que esta bomberada ejerce una poderosa atracción sobre nuestras caprichosas e impresionables mentes. Es como los cuchillos Ginsu (¿quién no ha necesitado alguna vez cortar una tubería de acero?), la manta con mangas (¡que además viene con una lámpara de lectura de regalo!) o mucho más aún: el cascador automático de huevos (¿es que hay alguien ahí fuera capaz de cascar un huevo? Después de la rueda, este es sin duda el mejor invento para la humanidad)

De proyectos, ideas e imposibles

Andamos últimamente buscando inspiración, a la espera de las musas, tratando de encontrar algo diferente, de llegar a esa idea que nos deje contentos. Esa idea que llevarla a cabo nos suponga un reto, una nueva vuelta de tuerta. Que no se haya hecho nunca antes. Que sea diferente, mejor, plena. Esa idea que parece que surge de la nada, que llega un buen día por que sí, pero que en realidad tiene detrás muchas horas de darle vueltas a la cabeza, mucho tiempo pensando en ello, leyendo, mirando, analizando, entendiendo, buscando.

Esa idea para un proyecto que está en el aire, que puede que salga o que no. Que puede que se lleve a cabo como la planteemos al final de todo este proceso, o que se quede a medio camino. Esa idea que ahora mismo nos emociona pero que puede que termine en el cajón, a la espera de su oportunidad. Pero aún así, no paramos de darle vueltas y mas vueltas. Y es que como le dijo el Sombrerero a Alicia (si, la de “El país de las maravillas”) “las cosas sólo son imposibles cuando crees que lo son”. SIMPLE, ¿no?