Reales bodorrios

En estos instantes Willy y Kate (a estas alturas ya son colegas) estarán a puntito de darse el “si quiero”. Porca miseria que lo hagan en viernes y nos priven de poder festejarlo como estas cosas merecen (por más que los británicos estén encantados con el “day off” que les ha caído de la nada). Pero no vamos a desesperar, todavía hay esperanza: Harry sigue soltero. Pero el bodorrio en sábado, please.

Me, Myself and I

Si eres de los que les gusta auto-retratarse, de los que se pasan el día con la cámara en alto estirando el brazo a más no poder y sonriendo a ver cómo de guapo sales, la Spinner 360º es para ti.

Un cámara que gira sobre su propio eje 360º en un ti-tá, captando todo lo que tienes a tu alrededor. Otro de esos juguetes de Lomography que te provocan una súbita “necesidad”. (La quiero, la quiero, la quiero)

Solo tienes que sostenerla con una mano mientras con la otra tiras del cordón de disparo. ¡Taachan!. Ella sola lo hace todo. Bueno, a ti te toca revelar la película (esta es la parte que -admitámoslo, somos vagos- no nos emociona tanto), pero el resultado merece, ¿verdad?

Y por si no lo sabías ya, que sepas que en Bilbao puedes hacerte con material Lomographyco en Belaza Gallery (Plaza Arrikibar, número 5 – Justo enfrente de la entrada principal de la Alhóndiga) y ya que estás allí, ver una exposición y comprarte las zapas más molonas que has visto en tu vida.

No es optativo

Lo sabemos: hace calor. Mucho. Pero no te quites la camiseta. Ir vestido no es optativo (a no ser que estés en la playa o en la punta del monte). Esto es Bilbao, no Benidorm (con todo el respeto para Benidorm y sus muy seguras bondades). Aquí la gente salimos a la calle vestidos, en la mayoría de los casos incluso bien vestidos, aunque hay notables (y lamentablemente cada vez más abundantes) excepciones. Pero eso no exime a nadie. Insistimos: ir vestido no es optativo.

Todo esto viene a colación de la espeluznante estampa que contemplamos ayer a eso de las 15.00 horas en los alrededores del ayuntamiento: cruzar el puente a la carrera nos dió para ver, en ambas márgenes de la ría, a personas semidesnudas. De ambos sexos, varias edades, realizando diversas actividades,… ¡sin camiseta!. Y no. No nos gusta. Nos repele. Nos espanta. No lo queremos. Somos modernos y huimos de convencionalismos, pero esto pasa de la raya. No. No, y no.

Porque vamos a ver, chavalote de estupendo torso que ayer corrías por el Campo Volantín en pantalón deportivo corto (muy corto): ¿dónde te dejaste la camiseta?… Si hacía demasiado calor para llevarla, probablemente hacía demasiado calor para correr. Y no queremos que sufras un colapso. Así que a partir de hoy, si hace tanto calor como para que te sobre la camiseta, es mejor que pospongas tu entrenamiento. Vete de cañas, como hacemos el resto. El universo puede vivir sin ver tus sudorosos pectorales.

Y qué decirle a la señora que paseaba… ¡en traje de baño y bermudas! por la zona de las torres Izozaki. Aquí el ayuntamiento dedicando esfuerzos y un dineral en dejarlo todo bonito y estupendo, en presentar su candidatura a Capital Mundial del Diseño 2014 y va ella y se va de paseo como quien está de camping. Y no. No es fundamento. Estimada Señora: envidiamos tu fuerza de voluntad para salir a andar después de comer bajo ese sol inclemente, admiramos tu afán por conseguir cuanto antes un bonito bronceado, nos encanta que disfrutes de las vistas y el paseo, pero deja que los demás también lo hagamos. Gracias.

Y por último, pero no menos grave, veinteañera en bicicleta divina yencantadadeconocerte con sujetador deportivo-glamouroso: vale que estás en plena forma física, vale que rebosas lozanía, vale que luces cantidad, pero no. No. En la intro de verano azul, con más calor, llevaban las camisetas puestas. Y era por algo. Así que medítalo.

En la confianza de que este post nuestro sacuda las conciencias de, por lo menos, algún exhibicionista urbano, nos despedimos insistiendo en que… ¡NO ES OPTATIVO!