It’s over!

Termina (por fin) esta semana raruna de lunes lluvioso y viernes soleado. Termina esta semana coñazo que ha hecho saltar por los aires toda nuestra organización para la semana próxima (y sucesivas). Termina esta semana de tener al jefe trabajando allende los mares (con todo lo bueno y todo lo malo que eso implica). Termina esta semana de la que no podemos dar público detalle porque implicaría a madres ajenas, impulsos asesinos y demás instintos primarios que no nos dejarían en muy buen lugar. Termina esta semana de cambios, detalles, re-editajes, reuniones, carreras, grabaciones, subidas, descargas, mails,… Termina otra semana más de trabajo. Una que es tan igual a las demás, a la vez que tan diferente. Termina una semana de tensión que se marcha con una infinita sensación de relajo. Termina esta semana que en unas horas termina. ¡Por fin!

Feísmo a la enésima

Feo, si: el jersey. Y los colores. Y la idea (¿a quién hay que matar?). Pero… ¿y ese look capilar?, ¿y la raya-inicio de calvicie?, ¿y esas puntas recogidas hacia el interior?, ¿y esa barba sombreada?, ¿y esas cejas?, ¿y la pose?, ¿y la escalera?, ¿y esa mirada de “peromiraquéguapoestoyconeljerselequemehatejidomiabuela”?.

Dantesco. Pavoroso. Abominable. Escalofriante. Siniestro. Atroz. Estremecedor. Excesivo. Abyecto. Sádico. Ignominioso. Repugnante. Desmedido. Inaudito. Infame. Pérfido. Siniestro… Feísmo 100%

Barbie Serial Killer

No disimules: de sobra sabes quién es Barbie. Sabemos incluso que alguna vez has jugado con una. Nosotros también (todos tenemos un pasado). Pero las cosas cambian con el tiempo, y ya no nos gusta aquella Barbie ñoña y multiprofesional. Ya basta de Barbie cajera de Mc Donald’s, Barbie humanista (y esto no es coña, que lo hemos leído en la wikipedia), Barbie ingeniera, Barbie informática, e incluso Barbie mucama (¡!). La que más nos mola es la Barbie Serial Killer.

No, en Mattel no se han vuelto locos y todavía no les ha dado por producir esta muñeca (que dicho sea de paso, da la impresión de tener una vida interior mucho más rica que la original). Esto que ves es obra y gracia de Mariel Clayton: una fotógrafa que odia a Barbie y su efecto en nuestra sociedad, y cuya web no debieras perderte si quieres romper para siempre con la imagen que tienes de esta plástica y recauchutada muñeca.

Jugando a ser Dios

Esto que ves es una ola artificial surfeable Made in Euskadi. Se presentó ayer, se llama “Wave Garden” y en palabras de su Director de Comunicación “Es como jugar a ser Dios”. Y es que este nuevo sistema permite elegir las olas a la carta: grandes, pequeñas, de derecha, de izquierda, decidir cómo de rápido rompen, si hacen tubo… incluso la frecuencia de la serie se puede decidir. (La sección friolera de la oficina se pregunta si no sería posible regular también la temperatura, ya puestos a pedir…)

La cosa es que tenemos al jefe como un niño con zapatos nuevos, emocionado con la idea. Claro que como él, hay por lo menos otras 220.000 personas que desde 150 países habían entrado en la web de Wave Garden ante su inminente presentación (ni idea cuántas podrán ser ahora que ya se ha visto lo que es el asunto), y una búsqueda en Google arroja a día de hoy 135.000 resultados.

En resumen: nos encanta la idea. Nos encanta el proyecto. Nos encanta lo que vemos. Y nos encanta que sea Made in Euskadi. Gora Wave Garden!

Imagen del prototipo Wavegarden 2010. La ola de 1.6m, para el verano

Confesión vía iPhone

A estas alturas del cuento ya sabes que pecar es fácil, gratis, la mayoría de las veces divertido y que siempre, siempre, está al alcance de la mano. Bueno, pues a partir de ahora la confesión también (por lo menos si tienes un iPhone o un iPad y estás dispuesto a gastarte 1’59€). Y es que ya está disponible “Confession: A Roman Catholic App”

Una aplicación de lo más elaborada que permite hacer examen de conciencia según tu edad, sexo o estado civil (porque todos somos pecadores, pero hay muchas modalidades), que te permite añadir tus propios pecados (si es que eres de lo más creativo y los tuyos no aparecen en el listado original), y que incluso ofrece 7, ¡señora 7!, actos de contrición entre los que elegir el que más va con tu estilo.

Eso sí: si lo que quieres es la absolución te va a tocar ir a estar con el cura, por que esta aplicación es muy completita, pero no tanto (por lo menos en la versión 1.0.2, que es la que nos ocupa). Y es que la iglesia le ha dado su bendición como “herramienta para prepararse para el sacramento”, pero nada de nada de darte por auto absuelto sin haber puesto al día de tus más íntimas barbaridades al señor cura. Ya lo sabes.