Una mañana tonta

Una grapadora, bastantes grapas y una pared. No necesitas más. (Eso porque te presuponemos las dotes artísticas, claro). Y es que en uno de esos días en los que no tienes cabeza para trabajar puede pasar cualquier cosa… Una grapadora, clack, clack, clack… et voilà!

O por lo menos algo así es lo que nos imaginamos que le pasó a Basptiste Debombourg. Vamos, que una mañana se levantó espesito, y ti-tá, ti-tá empezó con la grapadora… ¡y mira tú!. Así que hoy, en esta densa mañana de lunes, desde SIMPLE reivindicamos y homenajeamos esas mañanas tontas, los parones creativos, las espesuras cerebrales, por que si, sabemos dónde empiezan…, ¡pero nunca dónde nos llevan!

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Un pensamiento en “Una mañana tonta

  1. Pues para que el creador de tal obra maestras tuviera ese día una mañana tonta, he de decir que por mí puede seguir teniendo más mañanas de esas, tontas, pues es una artista. Me ha encantado. 1 saludo.

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