Organizar el cableado de esta oficina es una de esas asignaturas perpetuamente pendientes que nunca se llega a culminar. Total, que tenemos un montón de cables que nadie sabe muy bien a qué aparatos están unidos, torcidos, retorcidos, sucios, excesivamente largos, enganchados unos a otros,… una cosas de lo más minimal y divino de ver, vamos.
Pero ideas para organizarlos y sistemas de clasificación tenemos ya muchos en mente, eh?. Que una cosa es que no lo hagamos, y otra muy distinta es que no pensemos en ello. Y por molar, nos mola el tema este de las chapitas de la foto. Y nos pondríamos inmediatamente a la tarea si las tuviésemos, pero el problema es que no sabemos de dónde sacamos la foto, y claro, ahora ponerse a buscar…
Si suena el teléfono una vez más y es una llamada de Vodafone, Movistar o similares aquí se monta la de San Quintín!!! Si, porque todos y todas en la oficina ya están hartos de recibir llamadas de esas compañías.
Y es que… ¿quién fue el genio que inventó el telemarketing?. Porque da lo mismo cuantas veces les digas que no te interesa, al de una semana ¡vuelven a llamar para lo mismo!. Y tú, haciendo uso de la educación esa que tus padres trabajaron tan duro para inculcarte dices: “si, perfecto, pero ya dijimos la semana pasada que no, y quisiera recordarle que ya dejé constancia de que no quiero que se me hagan este tipo de llamadas comerciales” y sin inmutarse te dicen “ah, de acuerdo”, en un tono que te hace tener la certeza y la convicción de que están apuntando muy afanosos que a ti tienen que dejarte tranquilito. (Modo irónico “on”)
Total, que al final esas compañías que tanto dinero se gastan en marketing consiguen que uno las odie hasta el infinito y más allá, y si sigues de cliente con alguna es únicamente porque estás atado vía contrato o porque no te queda otra. Pero ellos no lo saben, porque claro… no hay departamento oportuno donde hacer constar tu queja al respecto (casualmente). Eso si, siempre nos quedará la opción del berrinche-post.
Que en verano hace sol y buen tiempo, mentira cochina. (Sólo mira por la ventana, por lo menos si estás en Bilbao). Una mentira ampliamente difundida y extendida, pero mentira al fin y al cabo.
Que en verano estamos todo el mundo contentos y felices, y con ganas de hacer cosas, y súpervitaminados y mineralizados, también mentira podrida. O por lo menos los mortales que tenemos que soportar estas chaparradas o que miramos por la ventana para ver paraguas, ese ambiente gris feo, y a todo el mundo a la carrera.
Todo mentira. Como lo de los “abre fácil”. ¿Es que hay cosa más complicada que un “abre fácil”?. ¿Es que hay alguien capaz de seguir la línea de puntos?. ¿Es que hay quien no termina haciendo un boquete del tamaño de la zona cero y tirando la mitad del producto? (Da lo mismo leche, que cereales, que azúcar, que harina, que…)
Argh! vale si, tenemos el día cruzado, pero lo dicho: abundan las mentiras. ¿Que no?. Mentira, mentira, mentira.
Necesitamos uno de estos Glass Holder Necklace. Que no hay por dónde cogerlos, que no hay estilo ni saber estar que te haga parecer cool si lo llevas encima, que te garantiza hacer el ridículo estés donde estés, que… Pero que oye, que para lo que son, sirven.
Y es que después de un finde festivalero del que nos estamos todavía reponiendo, ayer casi morimos de gozo con Arcade Fire en la explanada del Guggenheim. Gora este Bilbao moderno nuestro dónde cada día hay algo fantástico y estupendo going on! Ay, bochito querido, quién nos lo iba a decir hace unos añitos. Si, lo admitimos: tenemos ya una edad y entre canción y canción ayer nos dio por la nostalgia y por contar historias en modo amama de cuando en aquel mismo sitio no había nada más que campas, y el tren nos dejaba en La Naja, y la ría apestaba, y… Es que uno miraba al rededor, y veía el Museo, y la Torre Iberdrola, y el parque, y el Paraninfo de la UPV, y el ambiente, y la música… y alcanzaba un punto cuasi orgásmico de orgullo y satisfacción al saberse en casa.
Superado este arranque patrio, volvemos al Glass Holder Necklace. Que si, que en un sitio con tanta gente no se pueden dar vasos de cristal, pero es que la cerveza en vaso de plástico no sabe igual, primero te deja los dedos helados y luego se recalienta, termina por rajarse y te va goteando hasta que terminas hundido, mojas al vecino cuando en un arranque haces un quiebro a lo Bisbal… Así que, visto que ya nos sisan con los tickets (que hay que comprar en múltiplos de 4 pero una cerveza cuesta 3, aunque luego “te devuelven lo sobrante al final del concierto”… si es que estás dispuesto a esperar una cola del infierno) pues oye, que vendan también de estos chirimbolos que alguno fijo que pica.
Y para terminar: una de Arcade Fire en Bilbao!
¡Ole, Ole, y Ole!
Ah!, que teníamos un blog…
Publicado noviembre 15, 2011 No comment Deja un ComentarioNosotros de verdad que queríamos, pero la vida es dura.
Muy dura…
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